Archivo mensual: agosto 2010

Cuatro décadas del símbolo del reciclaje

Omnipresente, encontraremos por doquier objetos con este símbolo. Todo el mundo lo reconoce, o al menos lo asocia con ciertas palabras, como reciclable o reutilizable. El símbolo universal del reciclaje, hoy en dominio público, surgió como una idea de una empresa de Chicago, la Container Corporation of America, para contribuir a la celebración del primer Día de la Tierra en 1970 y, también, como maniobra publicitaria. Poco podían pensar que el símbolo, ganador de un concurso de ideas patrocinado por esa empresa, terminaría por convertirse en uno de los más difundidos y conocidos de la historia. El ganador del concurso, al que se presentaron más de 500 propuestas, fue un joven de 23 años, estudiante de la University of Southern California, Gary Anderson, a quien vemos aquí, sentado, presentando su idea.

Anderson empleó muy bien los 2.500 dólares del premio, pues los utilizó para ampliar estudios en Europa. Su diseño es considerado como uno de los más influyentes del siglo XX, ¡y eso que sólo es un símbolo “de nada”! Aunque resulte sorprendente, el joven estudiante de arquitectura y ciencias sociales no se dedicó al diseño gráfico, aunque sí que realizó algunos trabajos en ese campo. Con el tiempo se doctoró en geografía e ingeniería medioambiental, llegando a convertirse en lo que ahora es, todo un experto mundial en ordenación y planificación territorial y problemas ambientales. Pero, a pesar de sus muchas actividades en múltiples campos, será recordado en la Historia por la genial y sencilla idea que iluminó su cerebro hace ya cuarenta años. Y, ¿cómo llegó a concebir el célebre símbolo? La culpa, como tantas otras veces, la tiene M.C. Escher.

La obra Banda de Möbius II, en la que unas abnegadas hormigas recorren el infinito trazado de la cinta de una sola cara y un solo borde descrita por los matemáticos August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing a mediados del siglo XIX, fue lo que le sirvió a Gary Anderson para diseñar su logo. Unió las ideas de infinito y reciclaje, tras contemplar el cuadro de Escher y, ¡ya está! Toda una genialidad. ¿A cuántos más habrá alimentado intelectualmente la inquieta mente de Maurits Cornelis Escher? Seguro que la respuesta se acerca a “infinito”.

Más información: The story behind the recycling symbol (PDF).

Gracias a Joan Jimenez

What Are the Limits of Unbranding?

Celebrity endorsements have been popular for a long time, but fashion experts are reportedly now practicing a new marketing strategy loosely known as “unbranding”: “Allegedly, the anxious folks at these various luxury houses are all aggressively gifting our gal Snookums with free bags. No surprise, right? But here’s the shocker: They are not sending her their own bags. They are sending her each other’s bags! Competitors‘ bags!” Apparently an endorsement from “Snookums,” a.k.a. Snooki of Jersey Shore fame, is poison for a luxury handbag designer. Surely this strategy has been, or will be, practiced by other agents, large and small. (And yes, signing one’s enemy up for a porn-magazine subscription really does get his attention.) Readers, any thoughts? What are the limits to an unbranding strategy? (HT: Marginal Revolution)

Via FREAKONOMICS

David McCandless: The beauty of data visualization

Siempre en Beta. Always in Beta

Pequeños inventos que marcaron al mundo

Son elementos de uso cotidiano, tan normales en nuestra rutina que los damos por sentado. De hecho, jamás nos detenemos a pensar cuál fue su origen y cómo sería nuestro mundo sin ellos, sino que simplemente los utilizamos.

Leer nota completa en http://docs.perfil.com/2010/08/20/pequenos-inventos-que-marcaron-el-mundo/

Por Vicky Guazzone di Passalacqua *

Orleans, el nuevo modelo de Cloud Computing de Microsoft

Trabajo en la nube y apertura. Microsoft está trabajando en un nuevo modelo y en las herramientas asociadas con mayor capacidad de abstracción para crear servicios en la nube, que permiten ser portadas con facilidad entre diversas plataformas. Un complento para Windows Azure.

Mary Jo Foley de ZDnet ha tenido acceso a los documentos de Microsoft Research que permiten tener una descripción más clara de este Orleans. Ella lo describe así:

“Orleans es un modelo de programación diseñado para elevar el nivel de abstracción por encima de Common Language Runtime (CLR) de Microsoft.  Orleans introduce el concepto de ‘granos’,  que son unidades de computación y almacenamiento de datos que pueden migrar entre centros de procesamientos de datos.”

El modelo se encuentra a medio camino de la otra plataforma de computación en la nube de Microsoft, Windows Azure. Pero es más abierto porque permite a los programadores escribir en cualquier tipo de lenguaje .Net como C# o VB, que después son automáticamente convertidos en CLR.

La histórica redactora, encargada del seguimiento de las novedades de Microsoft, añade que Orleans tendrá su propia runtime para encargarse de la replicación, la consistencia y la persistencia. “La idea es crear un modelo único de programación que funcione con clientes y servidores, lo que simplificará los procesos de debugging y mejorará la movilidad de código”, explica en función de los documentos a los que ha accedido.

Esta nueva investigación deja clara la apuesta de Microsoft por el Cloud Computing. Que, además, esté considerando dar el paso a la nube mediante un modelo más abierto, capaz de relacionarse y traducirse a otros lenguajes, es una buena noticia para un futuro con más código abierto.

Se suma así a la carrera por la conquista de esta nueva tecnología. El viaje hacia el Cloud Computing tiene como objetivo es establecer el sistema de procesamiento más rápido, eficaz, fiable posible que pueda ser dividido.

Via http://www.readwriteweb.es/

La historia de Internet

Nos ha cambiado el mundo, algunos ya no se imaginan la vida sin este fenómeno. Búsquedas, compras, información, servicios, trabajos, relaciones personales… tenemos una vida online desde, ¿hace cuánto? Hagamos un poco de historia…

Via http://www.readwriteweb.es

El nuevo manual del consumo: El arte de gastar en lo que nos da felicidad

Una serie de investigaciones recientes confirma que somos más felices adquiriendo experiencias que cosas. Una verdad que se consagró a partir de la crisis financiera que partió el 2008. Desde entonces, los estudios detallan una serie de pasos para hacer que una compra nos dé un bienestar duradero.

Desde hace un tiempo se comenzó a hablar con insistencia de una nueva tendencia a la hora de comprar. Algo que se inició hace más de una década, cuando la evidencia ya indicaba que el aumento de nuestros bienes materiales no se traducía en un mayor bienestar. “Casas más grandes y autos más rápidos no nos hacen más felices”, advertía en 1999 Robert Frank, economista e investigador de la Universidad de Cornell, en Nueva York.

A partir de ese momento, los estudios que indagan en los efectos que tienen en las personas los distintos tipos de consumo han confirmado que somos más felices cuando gastamos nuestro dinero en tener experiencias -como entradas para un concierto, clases de inglés o un viaje-, en lugar de adquirir bienes materiales, como un nuevo sillón u otro televisor.

Lo anterior se debe a que las experiencias, por lo general, están más abiertas a las reinterpretaciones positivas que hacemos de ellas, a que constituyen recuerdos más valiosos y a que son parte importante de nuestra identidad.

Gracias a estas ventajas, esta tendencia de pagar por experimentar cosas nuevas se ha ido abriendo paso y ganando la atención de los sicólogos y expertos en marketing. Ellos saben que un dinero extra hace la vida algo más fácil, pero después de que las necesidades básicas están cubiertas, no está muy claro lo que sucede. Nadie sabe a ciencia cierta si un traje Armani hace a alguien más dichoso que uno Dolce & Gabbana.

Pero hace poco se produjo el impulso definitivo de la investigación, que apunta a conocer mejor lo que sucede con la adquisición de experiencias. La crisis financiera mundial, que golpeó con especial fuerza a Estados Unidos y Europa, llevó a intentar entender en profundidad lo que se conoce como eficiencia emocional, concepto que se traduce en cómo obtener la mayor felicidad posible por cada peso que gastamos.

Y aunque sabemos que muchas personas -por su nivel de ingresos- dedican su dinero a cosas básicas, como alimentación, vestuario y vivienda, también es cierto que hay un creciente segmento de la población que gana lo suficiente para, además, gastar a discreción. Son ellos principalmente los que buscan tener una buena vida y, a ellos, la sicología social les dice hoy que esto se alcanza haciendo cosas, en lugar de teniendo cosas.

A continuación, algunas claves que apuntan a entender esta nueva vertiente que investiga cómo comprar para obtener una mayor satisfacción y por más tiempo.

LOS MEJORES RECUERDOS
Si alguien tiene el dinero necesario, por ejemplo, un viaje parece ser un consumo ideal. “Un viaje nos brinda una felicidad más duradera, porque tendremos buenos recuerdos”, dice al New York Times la profesora de sicología Sonja Lyubomirsky, de la Universidad de California, en Riverside. Aunque se trate de la más mediocre de las experiencias.

Porque ese viaje a Roma, durante el cual tuvimos que hacer interminables filas para entrar a los museos, donde perdimos la cámara fotográfica y discutimos con los que nos acompañan, con el tiempo, pasará a ser un “recuerdo rosa”. “Los viajes no son perfectos -dice Lyubomirsky-, pero cuando los recordamos, lo hacemos de tal forma que parecen perfectos”.

Otra razón por la cual los investigadores argumentan que las experiencias son más significativas que los objetos materiales es que no se pueden digerir de un trago. Nos toma más tiempo adaptarnos a ellas y captarlas en toda su plenitud, si lo comparamos con ponernos una chaqueta nueva o encender el plasma de pantalla ultradelgada que recién nos llegó.

FRACCIONAR EL CONSUMO
Un aspecto que ayuda a explicar el fracaso de largo plazo de las cosas materiales es la llamada “adaptación hedonista”, un fenómeno por el cual las personas se acostumbran rápidamente a los cambios -buenos o malos-, con el fin de mantener en un nivel estable su felicidad.

Esto es lo que sucede cuando compramos las botas que nos obligaban a detenernos cada vez que pasábamos frente a esa vitrina: los expertos advierten que el placer de los primeros días desaparecerá pronto. Y esto es lo que muchas veces nos empuja a comprarnos otra cosa de nuevo, entrando en una espiral de consumo de la que es difícil salir.

Para combatir esta adaptación hedonista, los especialistas recomiendan cambiar una gran compra por varios pequeños placeres. En lugar de darnos un gusto pagando por la chaqueta de cuero carísima, sugieren hacerlo por un spa, entradas para la ópera o por llamar a esos amigos en Europa. O en lugar de tomarse dos semanas de vacaciones, la evidencia dice que es preferible tomar varios fines de semana largos.

Es cierto que nos vamos a adaptar también a estas pequeñas cosas, pero nos costará más tiempo hacerlo.

EL PLACER DE PLANIFICAR
En el caso de tener que hacer una compra sí o sí, hay que recordar lo que sucedía antes de la existencia de la tarjeta de crédito. Las personas entonces pensaban muy bien lo que necesitaban comprar, planificaban esto con antelación y ahorraban lo necesario para pagar al contado, según Wendy Liebmann, ejecutiva de la firma consultora WSL Strategic Retail.

Dicho de otra manera, esperar por algo y trabajar duro para obtenerlo hace que lo sintamos como más valioso y más estimulante. Por esto, los sicólogos dicen que esta anticipación aumenta la felicidad. Si alguien está queriendo comprar un iPad, debería pensarlo el mayor tiempo posible antes de llevarse uno a la casa. Asimismo, si estamos pensando en ir al Caribe, será más placentero si reservamos los pasajes con mucha anticipación, en lugar de hacerlo al final.

EXPERIENCIA Y BIENES MATERIALES
Hasta incluso cuando hacemos una gran compra, como adquirir una casa, agregar el factor de la experiencia puede cambiar radicalmente la elección. Así lo dice el sicólogo Ed Diener, de la Universidad de Illinois y ex presidente de la Asociación Internacional de Sicología Positiva. Al buscar con su mujer una casa para comprar, encontraron varias con grandes comodidades. Pero finalmente, decidieron comprar una más sencilla, porque estaba cerca de un sendero para hacer caminatas al aire libre.

“Considerando el fenómeno de la adaptación hedonista, pensamos en la cercanía del sendero como algo que nos iba a dar una felicidad duradera, sin importarnos tanto el tipo de piso de la cocina o si el lavadero era lujoso. Ahora lo pasamos muy bien caminando cuatro o cinco días a la semana”, dice.

OTROS CAMBIOS EN CONSUMO
“Nos estamos moviendo desde un consumo ostentoso -entendido como comprar en forma irreflexiva- hacia un consumo calculado”, dice Marshall Cohen, analista del Grupo NPD, firma consultora e investigadora de retail.

Para algunos investigadores, este cambio que se está viviendo puede llevar al renacimiento de las tiendas pequeñas, donde la compra se mezcla con una interacción social más fuerte y una atención al cliente más cercana. Algo que se ha perdido en las grandes tiendas y, más todavía, en las compras virtuales por internet.

Pero los grandes del comercio también han captado el poder de la experiencia. Por esto, hoy, algunos malls ofrecen guardería para que los padres compren tranquilos. En la web las compañías buscan captar la lealtad de los clientes, contactándolos en las redes sociales como Facebook, Twitter o Foursquare, ofreciéndoles descuentos y sorteando invitaciones para eventos especiales.

Como sea, los especialistas aseguran que en adelante las ciudades deberán tener en cuenta estos hallazgos, si pretenden cobijar a ciudadanos más felices. Porque según el sicólogo Leaf van Boen, de la Universidad de Colorado, “la riqueza ya no está tanto en la variedad de bienes materiales, sino en la mayor oferta de experiencias existente”.

Via: http://www.latercera.com/

Gestión de Crisis: la antena del iPhone 4

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El video que pueden ver es una lección maestra de la gestión de crisis en relaciones públicas. Una rueda de prensa al modo de conferencia impartida por Steve Jobs en persona. El video no tiene desperdicio. Este hombre tiene que ser temible en un debate. La gestión de la expectativa con los datos es brutal.

Visto originalmente en Blog-o-Corp (hace su propio análisis, muy recomendable).

(Via taller d3: blog sobre comunicación.)

alteruse by Armin Fischer

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(Via inspire me now.)