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Nescafé lanza su nueva identidad a nivel global / Nescafé launches unified global look

Nestlé’s instant coffee brand Nescafé is launching a new, unified look and feel across all its products worldwide. qzlx_w8_512The rebrand will, for the first time in the Nescafé’s 75-year history, see it using the same branding across all 180 countries where it is sold. Publicis has worked as lead communication agency on the project, with CBA Design Paris in charge of the packaging and design work. The digital campaign is led by OgilvyOne Frankfurt. The new look features a modernised brand icon, with a red accent, as well as the ‘hub’ – a stylised aerial view of a coffee mug. The branding also uses the new slogan ‘It all starts with a Nescafé’. Nescafé says the new designs have been created ‘with new, younger consumers in mind’. The new look will roll out across all packaging, communications and digital touchpoints around the world, Nescafé says. Patrice Bula, Nestlé’s head of marketing, says, ‘Nescafé is our largest single brand… and one of the cornerstones of our company. ‘But we live in a more globalised, social world and we realised that we needed a more unified, powerful umbrella for a brand like Nescafé – a single personality that could also be expressed differently in each country.’

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Diez cosas que aprendí. Milton Glaser

“Comparto algunas cosas que aprendí a lo largo de los años, que tienen mucho que ver con lo que hacemos los diseñadores”. Milton Glaser

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1. Sólo puedes trabajar para gente que te agrada.

Es una regla curiosa que me llevó mucho tiempo aprender porque, de hecho, en los inicios de mi práctica sentía lo contrario. Ser profesional requería que no te gustara particularmente la gente para la cual trabajabas, o al menos que mantuvieras una relación distante, lo que significaba no almorzar con los clientes ni tener encuentros sociales. Hace algunos años me di cuenta de que lo opuesto era verdad. Descubrí que todo el trabajo valioso y significativo que había producido, provenía de relaciones afectivas con los clientes. No estoy hablando de profesionalismo; estoy hablando de afecto. Estoy hablando de compartir con el cliente algunos principios comunes. Que de hecho tu visión de la vida sea congruente con la del cliente. De otro modo la lucha es amarga y sin esperanzas.

Milton-Glaser2. Si puedes elegir, no tengas un empleo

Una noche estaba sentado en mi auto fuera de la Universidad de Columbia, donde mi esposa Shirley estudiaba antropología. Mientras esperaba escuchaba la radio y oí a un periodista preguntar: «Ahora que llegó a los setenta y cinco, ¿tiene algún consejo para nuestra audiencia sobre cómo prepararse para la vejez?». Una voz irritada dijo: «¿Por qué últimamente todos me preguntan sobre la vejez?». Reconocí la voz de John Cage. Estoy seguro que muchos saben quién fue —el compositor y filósofo que influenció a gente como Jasper Johns y Merce Cunningham y al mundo de la música en general. Apenas lo conocí y admiré su contribución a nuestro tiempo. «Sabes, no se cómo prepararme para la vejez», dijo. «Nunca tuve un empleo, porque si tienes un empleo, algún día alguien te lo sacará y entonces no estarás preparado para la vejez. Para mi ha sido lo mismo cada día desde los doce. Me levanto a la mañana y trato de darme una idea de cómo llevar el pan a la mesa hoy. Es lo mismo a los setenta y cinco: me levanto cada mañana y pienso cómo voy a llevar el pan a la mesa hoy. Estoy excelentemente bien preparado para la vejez».

3. Alguna gente es tóxica, mejor evitarla

(Este es un apartado del punto 1) En los sesenta había un hombre llamado Fritz Perls que era psicólogo gestáltico. La terapia Gestalt, derivada de la historia del arte, propone que debes comprender el «todo» antes de los detalles. Lo que debes observar es la cultura entera, la familia completa, y la comunidad, etc. Perls proponía que en todas las relaciones la gente puede ser tanto tóxica como enriquecedora entre sí. No es necesariamente cierto que la misma persona será tóxica o enriquecedora en todas sus relaciones, pero la combinación de dos personas puede producir consecuencias tóxicas o enriquecedoras. Y lo importante que puedo contar es que hay un test para determinar si alguien es tóxico o enriquecedor en su relación contigo. Aquí va el test: tienes que pasar algún tiempo con la persona, así sea tomar un trago, ir a cenar o ir a ver un juego deportivo. No importa demasiado, pero al final observa si te sientes con más o menos energía, si estas cansado o si estás fortalecido. Si estas más cansado, entonces te han envenenado. Si tienes más energía, te han enriquecido. El test es casi infalible y sugiero usarlo toda la vida.

4. El profesionalismo no alcanza, o lo bueno es enemigo de lo genial

Cuando comencé mi carrera quería ser profesional. Esa era mi aspiración porque los profesionales parecía saber todo —sin mencionar que además les pagan por eso. Más tarde, después de trabajar un tiempo, descubrí que el profesionalismo en si mismo era una limitante. Después de todo, lo que profesionalismo significa en la mayoría de los casos es «reducción de riesgos». Así, si quieres arreglar tu auto vas a un mecánico que sepa como lidiar con el problema que tiene. Supongo que si necesitas cirugía del cerebro no querrás tener cerca a un doctor tonto inventando una nueva forma de conectar tus terminaciones nerviosas. Por favor hazlo de la forma que ha funcionado bien en el pasado.

Desafortunadamente nuestro campo, el así llamado creativo (odio esa palabra porque se suele usar mal, odio el hecho de que se la use como sustantivo, ¿te imaginas llamar a alguien creativo?), cuando haces algo en forma recurrente para reducir riesgos o lo haces de la misma forma en que lo has hecho antes, se vuelve claro por qué el profesionalismo no es suficiente. Después de todo, lo que ser requiere en nuestro campo, más que cualquier otra cosa, es la transgresión continua. El profesionalismo no da lugar a la transgresión porque ésta incluye la posibilidad de error, y si eres profesional tu instinto te dicta no fallar, sino repetir el éxito. Entonces el profesionalismo como aspiración de vida es una meta limitada.

5. Menos no necesariamente es más

Al ser hijo del modernismo escuché este mantra toda mi vida: «menos es más». Una mañana, antes de levantarme, me di cuenta de que era un sinsentido total, un asunto absurdo y bastante vacío. Pero suena importante porque contiene dentro de sí una paradoja resistente a la razón. Sin embargo no funciona cuando pensamos en la historia visual del mundo. Si observas una alfombra persa, no puedes decir que menos es más porque te das cuenta de que cada parte de esa alfombra, cada cambio de color, cada cambio de forma es absolutamente esencial para su calidad estética. No se puede probar de ninguna manera que una alfombra lisa es superior. Lo mismo con el trabajo de Gaudí, las miniaturas persas, el art nouveau y muchas otras cosas. Tengo una máxima alternativa que creo que es más apropiada: «suficiente es más».

6. El estilo no es confiable

Creo que esta idea se me ocurrió por primera vez cuando miraba una maravillosa acuarela de un toro de Picasso. Era una ilustración para un cuento de Balzac llamado «La obra maestra desconocida». Es un toro expresado en doce estilos diferentes, desde una versión muy naturalista a una abstracción reducida a una simple línea, con todos los pasos intermedios. Lo que surge con claridad al observar este impreso es que el estilo es irrelevante. En cada uno de esos casos, desde la abstracción extrema al naturalismo fiel, todos son extraordinarios más allá del estilo. Es absurdo ser leal a un estilo. No merece tu lealtad. Debo decir que para los viejos profesionales del diseño es un problema, porque el campo está manejado más que nunca por intereses económicos. El cambio de estilo suele estar ligado a factores económicos, como todos los que leyeron a Marx saben. También se produce cansancio cuando la gente ve demasiado de lo mismo todo el tiempo. Entonces, cada diez años más o menos se produce un cambio estilístico y las cosas se vuelven diferentes. Las tipografías van y vienen y el sistema visual cambia un poco. Si tienes años de trabajo como diseñador tienes el problema esencial de qué hacer. Quiero decir, después de todo, has desarrollado un vocabulario, una forma que te es propia. Es uno de los modos de distinguirte de tus pares y establecer tu identidad en el campo del diseño. Mantener tus creencias y preferencias se vuelve un acto de equilibrio. La duda entre perseguir el cambio o mantener tu propia forma distintiva se vuelve complicado. Todos hemos conocido casos de ilustres médicos cuyo trabajo repentinamente se pasó de moda o, más precisamente, se quedó en el tiempo. Y allí hay historias tristes como la de Casandre, indiscutidamente el más grande diseñador gráfico de la década del 20 del siglo XX, que no pudo ganarse la vida en sus últimos años y se suicidó.

7. En la medida en que vives, tu cerebro cambia

El cerebro es el órgano más activo del cuerpo. De hecho es el órgano más susceptible de cambiar y regenerarse de todos los órganos. Tengo un amigo llamado Gerard Edelman que es un gran erudito en estudios del cerebro, que dice que la analogía del cerebro con la computadora es lamentable. El cerebro es más como un jardín silvestre que constantemente está creciendo y esparciendo semillas, regenerándose, etc. Y él cree que el cerebro es susceptible —en una forma de la cual no somos totalmente concientes— a toda experiencia y a todo encuentro que tengamos en nuestra vida.

Me fascinó una historia en un periódico hace pocos años acerca de la búsqueda del oído absoluto. Un grupo de científicos decidió que descubriría por qué alguna gente tiene oído absoluto. Son los que pueden escuchar una nota con precisión y replicarla exactamente en el tono correcto. Alguna gente tiene un oído muy fino, pero el oído absoluto es raro incluso entre los músicos. Los científicos descubrieron —no sé cómo— que en la gente con oído absoluto el cerebro era diferente. Ciertos lóbulos del cerebro habían experimentado algún cambio o deformación recurrente entre quienes tenían oído absoluto. Esto fue suficientemente interesante en sí mismo, pero entonces descubrieron algo aún más fascinante: si tomas un grupo de niños de cuatro o cinco años de edad y les enseñas a tocar el violín, luego de unos años algunos de ellos habrán desarrollado el oído absoluto, y en todos esos casos su estructura cerebral habrá cambiado. Bien… ¿qué podría significar eso para el resto de nosotros? Tendemos a creer que la mente afecta al cuerpo y el cuerpo afecta la mente, pero generalmente no creemos que todo lo que hacemos afecte el cerebro. Estoy convencido de que si alguien me gritara desde el otro lado de la calle mi cerebro podría ser afectado y mi vida podría cambiar. Es por eso que mi madre siempre decía: «no te juntes con esos chicos malos». Mamá tenía razón. El pensamiento cambia nuestra vida y nuestro comportamiento.

También creo que el dibujo funciona de la misma manera. Soy un gran defensor del dibujo, no por haberme convertido en ilustrador, sino porque creo que el dibujo cambia el cerebro de la misma forma en que encontrar la nota correcta cambia la vida de un violinista. El dibujo te vuelve atento, te hace prestar atención a lo que ves, lo cual no es tan fácil.

8. La duda es mejor que la certeza

Todo el mundo habla siempre de tener confianza, de creer en lo que haces. Recuerdo una vez en clase de yoga, el profesor dijo que, espiritualmente hablando, si tu crees que has alcanzado la iluminación apenas has alcanzado tus límites. Pienso que es verdad en un sentido práctico. Las creencias profundamente arraigadas de cualquier tipo evitan que te abras a experimentar, y es por eso que encuentro cuestionable a toda posición ideológica sostenida con firmeza. Me pone nervioso cuando alguien cree demasiado en algo. Ser escéptico y cuestionar toda convicción arraigada es esencial. Por supuesto hay que tener clara la diferencia entre escepticismo y cinismo, porque el cinismo es tan restrictivo a la propia apertura al mundo como las convicciones apasionadas: son como gemelos. En definitiva, resolver cualquier problema es más importante que tener razón. Existe una sensación de autosuficiencia tanto en el mundo del arte como en el del diseño. Tal vez comienza en la escuela. Las escuelas de arte a menudo comienzan con el modelo de personalidad singular de Ayn Rand, resistiendo a las ideas de la cultura que la rodeaba. La teoría de las vanguardias es que como individuo tu puedes transformar el mundo, lo cual es verdad hasta cierto punto. Uno de los signos del ego dañado es la certeza absoluta.

Las escuelas alientan la idea de no ceder y defender tu trabajo a toda costa. Bien, el asunto es que nuestro trabajo consiste en lograr ponerse de acuerdo. Sólo tienes que saber en qué ceder. La búsqueda ciega de tus propios fines a costas de excluir la posibilidad de que otros puedan tener razón, no tiene en cuenta el hecho de que en diseño siempre lidiamos con una tríada: el cliente, la audiencia y tu mismo. Lo ideal sería que mediante alguna clase de negociación todas las partes ganaran, pero la autosuficiencia suele ser el enemigo. El narcisismo generalmente proviene de alguna clase de trauma de la infancia que no debe profundizarse. Se trata de un aspecto muy difícil en las relaciones humanas. Hace algunos años leí una cosa muy notable sobre el amor, que también aplica a la naturaleza de la relación con los otros. Era una cita de Iris Murdoch en su obituario. Decía: «El amor es el hecho extremadamente difícil de darse cuenta de que el otro, que no es uno, es real». ¡¿No es fantástico?! La mejor conclusión sobre el tema del amor que se pueda imaginar.

9. Sobre la edad

El año pasado alguien me regalo para mi cumpleaños un libro encantador de Roger Rosenblatt, llamado «Ageing Gracefully» (Envejeciendo con gracia). No me di cuenta del título en el momento, pero contiene una serie de reglas para envejecer con gracia. La primera regla es la mejor: «No importa. No importa lo que pienses. Sigue esta regla y agregarás décadas a tu vida. No importa si es tarde o temprano, si estás aquí o allá, si lo dijiste o no, si eres inteligente o estúpido. Si saliste despeinado o calvo o si tu jefe te mira cruzado o tu novio o novia te mira cruzado, si tu estás cruzado. Si consigues o no que te den ese ascenso o premio o casa —no importa». Sabiduría al fin. Entonces escuché un maravilloso cuento que parecía relacionada con la regla número diez: Un carnicero estaba abriendo su negocio una mañana y mientras lo hacía un conejo asomó su cabeza a través de la puerta. El carnicero se sorprendió cuando el conejo preguntó: «¿Tiene repollo?». El carnicero dijo: «Esta es una carnicería, vendemos carne, no vegetales». El conejo se fue saltando. Al día siguiente el carnicero estába abriendo su negocio y el conejo asomó su cabeza y preguntó: «¿Tiene repollo?». El carnicero ahora enojado le respondió: «Escúchame pequeño roedor, te dije ayer que vendemos carne, no vegetales, y la próxima vez que vengas por aquí te voy a agarrar del cogote y clavaré esas orejas flojas al suelo». El conejo desapareció precipitadamente y nada sucedió durante una semana. Entonces una mañana el conejo asomó su cabeza desde la esquina y preguntó: «¿tiene clavos?». El carnicero dijo: «No». Entonces el conejo dijo: «Tiene repollo».

10. Decir la verdad

El cuento del conejo es importante porque se me ocurrió que buscar repollo en una carnicería sería como buscar ética en el campo del diseño. No parece ser el lugar más adecuado para encontrarla tampoco. Es interesante observar que en el nuevo código de ética de la AIGA (American Institute of Graphic Arts) aparece una cantidad importante de información sobre conductas para con los clientes y para con otros diseñadores, pero ni una palabra acerca de la relación del diseñador con el público. Lo que se espera del carnicero es que venda carne que se pueda comer y no mercadería engañosa. Recuerdo haber leído que durante los años de Stalin en Rusia, todo lo que llevaba la etiqueta de «ternera» en realidad era pollo. No me quiero imaginar qué sería lo que llevaba la etiqueta «pollo». Podemos aceptar algún nivel mínimo de engaño, como que nos mientan a cerca del tenor graso de sus hamburguesas, pero cuando el carnicero nos vende carne podrida nos vamos a otra parte. Como diseñadores ¿tenemos menos responsabilidad con nuestro público que un carnicero? Quien esté interesado en matricular el diseño gráfico, debería notar que la razón de ser de una matrícula es proteger al público, no a los diseñadores ni a los clientes. «No hacer daño» es una advertencia a los doctores que tiene que ver con la relación con sus pacientes, no con sus colegas o con los laboratorios. Si fuéramos matriculados, decir la verdad se convertiría en algo más importante en nuestra actividad.

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Fuente ForoAlfa. www.foroalfa.org

Inscripción segundo cuatrimestre 2013

Les recordamos que ya se encuentra abierta la inscripción a la materia Diseño de Identidad Institucional en la FADU/UBA para el segundo cuatrimestre.

Más información en catedrasapoznik.wordpress.com

Novedad para alumnos de la Carrera de Diseño Gráfico

A los alumnos de la Carrera de Diseño Gráfico de la FADU, informo que a partir del segundo cuatrimestre estará abierta la inscripción para cursar la Materia Optativa, Diseño de Identidad Institucional.

Esta materia será dictada por mi y pueden visitar el blog de la materia para informarse acerca de los contenidos y el plan de trabajo.

El objetivo de esta asignatura es que los alumnos, cercanos a graduarse en las carreras de diseño, adquieran las habilidades fundamentales para gestionar y diseñar claramente estrategias de construcción marcaria en diversos campos institucionales y sociales a través del uso del diseño como herramienta estratégica, desarrollando un pensamiento creativo e innovador con el objetivo de generar valor a las organizaciones por medio de sus ventajas competitivas, el diseño y la comunicación institucional.

Más información en http://wp.me/P3yLIW-1

Tendencias 2011, hasta el momento.

Hemos pasado la mitad del año, y 2011 ha probado ser tan ajetreado, turbulento, amenazador y prometedor como se esperaba. Y ciertamente no hay escasez de innovación, de marcas haciendo cosas interesantes (algunas veces con bajos presupuestos), y sobre tendencias de consumo emergentes pidiendo ser capitalizadas.

Así que pongámonos al día sobre todas las tendencias de 2011.

EL GRAN ESPECTÁCULO DE LA INNOVACIÓN

No habrá nunca escasez de empresas inteligentes, marcas, bienes y servicios que satisfagan los deseos y necesidades de un modo sorprendente e innovador.

FACTOR F

Esto es F de Friends (amigos), Fans & Followers (seguidores), quienes influencian en las decisiones de compra de los consumidores de formas cada vez más sofisticadas. Los consumidores están aprovechando sus redes de amigos, fans & seguidores para descubrir, discutir y comprar bienes y servicios, de formas cada vez más sofisticadas. Como resultado, nunca ha sido más importante para las marcas asegurarse de que ellas también tienen EL FACTOR F.

THE F-FACTOR

ACTOS ALEATORIOS DE GENEROSIDAD

Por qué marcas más humanas y bondadosas crecerán en una economía conectada?

Para consumidores muy acostumbrados (y molestos) a corporaciones distantes, inflexibles, cualquier acto de generosidad de las marcas será recibido con agradecimiento. Para las marcas, el incremento de comunicaciones abiertas con y entre consumidores (especialmente online), significa que nunca antes ha sido tan fácil sorprender y agradar a las audiencias con ACTOS ALEATORIOS DE GENEROSIDAD: bien enviando regalos, respondiendo a ánimos expresados públicamente o simplemente mostrando que se preocupan.

Ahora es el momento ideal para comprometerse con algún A.A.B.:

Los consumidores están deseando cada vez más ver el lado humano de las marcas (o si en realidad la marca tiene algún lado humano, haciendo a los A.A.B.  más bienvenidos que nunca.

Las audiencias están revelando públicamente cada vez más y más información personal en Facebook, Twitter y otras redes sociales, sobre sus vidas, estado de ánimo y orígenes, tanto reales como intencionales, conviertiendo los A.A.B. en más relevantes.

Más consumidores que nunca están compartiendo ahora sus experiencias con sus amigos y más amplias audiencias en redes sociales, lo quiere decir que los A.A:B. pueden extenderse más allá de sus receptores habituales.

CITYSUMERS

El futuro campo del consumo es urbano. 

CITYSUMERSDado que la rápida urbanización es una de las más grandes macro tendencias de nuestro tiempo, las marcas no pueden equivocarse innovando para los existentes y los recién acuñados como “‘CITYSUMERS”: los cientos de millones (¡y en aumento!) de urbanitas experimentados y sofisticados, desde San Francisco a Shanghai a São Paulo y Buenos Aires.

 Cerca de 180.000 personas se mudan a ciudades diariamente,añadiendo aproximadamente 60 millones de nuevos habitantes urbanos cada año. Y, mientras los centros de poder globales “tradicionales” tales como Nueva York, Londres y París están ya compartiendo escenario con Pekín, Mumbai y Estambul, cada vez más ciudades como Belem, Chongquing y Guadalajara están listas para marcar su diferencia.

Ricas en redes y oportunidades, las ciudades actúan como imanes, absorbiendo talento y desprendiendo innovación. ¿El resultado? Incremento de riqueza y poder de las ciudades y aquellos que viven en ellas.

Ahora dominan la cultura y los valores urbanos. El rápido ritmo y las omnipresentes tentaciones (comerciales) de la vida urbana significan que los CITYSUMERS son adictos al aquí y ahora, las experiencias, la elección y libertad, flexibilidad y crudeza, oportunidad sin restricciones.

Todo lo que hace a los consumidores más exigentes y abiertos de mente, pero también más orgullosos, más conectados, más espontáneos y más dispuestos a probar: los CITYSUMERS quitarán de las manos ansiosamente un montón de nuevos bienes, servicios, experiencias, campañas y conversaciones urbanas. Marcas tales como DNKY, Dior, Audi, BMW, IKEA, DHL, KFC, Starbucks, Nike y Adidas están ya customizando sus productos y campañas para audiencias urbanas.

Marcelo Sapoznik Experto en Marcas | Trendwatching www.expertoenmarcas.com.ar 

@sapoznik

Soy yo o me parece que se parecen?

Una es la campaña de Mauricio Macri para su reelección en la Ciudad de Buenos Aires, la otra es una campaña solidaria de Portugal “Portugal Solidario 2010”.

Es verdad que los viajes por el mundo son insporadores, pero no se si tanto. Macri estuvo en Portugal?

Inspiración sos bienvenida.


How Apple And Gucci Tickle Your “God Spot”, by Martin Lindstrom

And how other brands could get messianic in their message and convert consumers to acolytes.

A few years back, an Australian teenager with an unusual surname submitted his bare neck to a plastic surgeon’s laser. The doctor worked carefully, slowly eradicating the tattoo of a striped bar code with the letters G-U-C-C-I etched underneath. An hour later, the tattoo was history, and so was Will Andries Petrus Booye’s brand-obsession, one that had become, in his words, “My one and only religion.”

I first met Will in the late 1990s, back when the ink on his tattoo was still wet. For Will, Gucci was companion, confidante, soul mate, hero, mirror image, and friend with benefits combined. When asked, he could go on at length about the company’s designs, colors, and textures, as well as about the distinctive smell of the stores. Entering the Gucci flagship, he told me, was like coming home. From the store design to the overhead music playing overhead to the uninterrupted luxury of the place, everything Gucci put Will completely at ease. And of course, the brand’s sheer exclusivity made him feel like a member of a small, choice, like-minded club.

Fast-forward five years. Almost overnight, the Gucci brand lost its grip on Will. Suddenly the thrill was gone. So what do you do when you break up with your soul mate, your reason for living? You get a haircut, and you lose the tattoo. Some people even join the military. Will did all three.

To me it was fairly obvious: He’d lost his religion.

A recent study conducted by the BBC found striking parallels between how one devoted Apple fan responded to religious imagery and to the brands he loved.

In fact, I devoted a whole chapter of my 2007 book, Buyology: Truth and Lies About Why We Buy to this very same subject. The similarities between the world’s great religions and some of the world’s most renowned brands has been one of my passions ever since I stumbled onto Bangkok’s Pariwas temple nearly a decade ago. There I found myself confronted with an extraordinary-looking Buddha. The Buddha was compelling in part because of the modern-day company he kept. Carved into the altar below his form, alongside several other less well-known deities, stood a resplendent gold-leaf statue of mop-haired soccer icon David Beckham. This wasn’t a case of vandalism, or sacrilege; a Thai sculptor had created the carving in 1998 as part of the World Cup celebrations. Said Chan Theerapunyo, the temple’s abbot, “Football has become a religion, and has millions of followers. So to be up to date, we have to open our minds and share the feelings of millions of people who admire Beckham.”

The Thai people are far from alone here. Pay a visit to India, and you’ll find that the local Bollywood film scene has spawned an entire celebrity-obsessed generation, so much so that you will find countless temples built or sponsored by Indian celebrities to honor or worship their own graven images.

If Hindis and Buddhists are willing to bend the rules of religion to cater to our worldwide celebrity obsession, wouldn’t it follow that brands might be next in line?

The short answer is yes. So in 2007, I carried out a scientific research study testing 32 volunteers. By using an FMRI to scan their brains, I found that religious imagery not only stimulates the same regions of the human brains as an iPod or the Apple logo does, but that a handful of other global brands, from Hello Kitty to Harley Davidson to Guinness, also ignites these same “God spots.”

Notice I said handful (I unearthed only a half-dozen examples in all). In the weeks, months, and years following the study, I couldn’t help but wonder: Why doesn’t every brand in the world pursue this tactic? Wouldn’t it be the ultimate behind-closed-doors strategy? Think about it: a campaign that makes your customers so preoccupied with your brand that they camp out overnight in sleeping bags in anticipation of a new release, cannot be rationally argued with, and are so blindly smitten that in one case, an adolescent boy gets a bar code tattooed on his neck?

Problem is, the way 99% of companies manage most brands is entirely, thuddingly, concretely … rational. They focus on consumer awareness. They ask consumers about a brand’s benefits, attributes, and functionality. Can you imagine trying to explain why you “love” one religion over another? Why do you love your old college or school? For that matter, why do you love your spouse or partner? Bet you have no rational explanation whatsoever.

As any religious devotee knows, it’s not about the church, the minister, the congregation, the sound of the bells, or the old-wood smell of the pews. Belief isn’t rational. It’s about a lot of things: our intermingled senses; our desire to lead a simpler life; our relationship with ourselves; our need to belong to a community, to feel as though we’re not just drifting in space. And that’s just for starters. Placing your faith in something or someone may be fanciful, and out-of-vogue among the smart set, but I’ve long believed that creating belief is essential to brand-building.

In light of the recent BBC study, what I wrote about in 2007 certainly bears repeating: The successful brands of the future will offer consumers the same ingredients that the world’s great religions serve up, including mystery, powerful storytelling, sensory appeal, and a sense of belonging. They will have an enemy (think Coke versus Pepsi, Mastercard versus Visa, or even Harvard versus Yale). They will create a constellation of their own icons, rituals, and in some cases, branded language. They will inspire church-like evangelism in their users, hey, maybe even a sleeping bag or two.

Obviously, as Apple’s market cap shows, consumers are more than ready to throw rationality aside and believe. As for companies, the only thing I can do is say a little prayer.

[Homepage image: Flickr user wowstanley; top image: Martin Lindstrom]